Un país chico debe defender siempre el derecho internacional. Es su única salvaguarda. El problema es que el derecho internacional hoy no está vigente salvo donde no es necesario.
¿EL DERECHO INTERNACIONAL?
Rige el bárbaro derecho de la fuerza en Ucrania, en Irán, en Hamas, en Cuba, en Nicaragua, en Corea del Norte, en buena parte del mundo. Hay necesidad de exportar su fuerza al mundo.
Se usa frecuentemente la invocación al derecho internacional cuando lo necesitan los aliados ideológicos y no se lo invoca cuando perjudica a esos aliados.
Es decir en un mundo regido por la fuerza se rebaja el derecho internacional a argumento de ocasión según cada parte se vea perjudicada en la escena de la fuerza.
El derecho internacional no debe ser, sin embargo, un argumento a favor de justificar la sangre, la tortura y el fraude. No. No puede ser coartada liberticida.
El Chavismo ha financiado en América Latina, e incluso en Europa, partidos políticos afines. Un generador de inestabilidad anti democrática en el Continente y una central de corrupción regional. Violando los derechos nacionales pertinentes así como el derecho internacional.
Petrobras y Chávez han sido los principales financiadores ilegales de la política sudamericana.
¿AUTODETERMINACIÓN DE LOS PUEBLOS?
La autodeterminación de los pueblos es sagrada, desde luego. Cada sociedad debe poder elegir hacia dónde va. Elegir decimos.
La autodeterminación de los pueblos no puede servir para proteger las más sangrientas dictaduras. Dictaduras que justamente impiden la expresión y libre determinación de los pueblos.
Los millones y millones de exiliados venezolanos o cubanos, por ejemplo, no han podido participar de ninguna autodeterminación. No hemos visto preocupados por eso a los que hoy se rasgan las vestiduras por la autodeterminación de Maduro.
La verdadera autodeterminación del pueblo de Venezuela se dio en julio de 2024. Casi el 70% de los venezolanos residentes en su país, no exiliados, votó contra Maduro.
Si además hubieran votado los 8 millones de venezolanos exiliados es claro que entre el 90% y el 95% de los venezolanos estaban contra la dictadura.
Mantener a esa gente sin libertad, oprimida y sometida, cuando no muerta o torturada es la propuesta implícita que algunos solapan detrás del concepto de autodeterminación.
LA ILEGITIMIDAD CHAVISTA.
Las autoridades políticas de un país deben tener legitimidad. Deben responder a una representación patria canalizada por instituciones regladas para tener derechos y garantías para todos.
Analizar el tema Venezuela sin tener centralmente en cuenta la ilegitimidad del gobierno de Maduro, su condición de dictadura sangrienta apoyada en el fraude, es taparse un ojo.
Las Naciones Unidas resolvió enviar una misión hace 5 años a Venezuela. La encabezó una persona de izquierda: Michelle Bachelet. Constató la muerte en un año de más de 7.000 opositores asesinados, la mayoría estudiantes, en ejecuciones irregulares y criminales.
El gobierno chavista, desde luego, acusó a Bachelet de servil del imperialismo etcétera etcétera.
Venezuela en realidad ya estaba invadida antes de hoy por miles de agentes militares cubanos. Para que la narco dictadura a través de ellos capturara el Estado en Venezuela.
Y ahí estaba la gente de Irán, de Hezbollah, de Hamas, de las guerrillas colombianas, de los carteles de la droga, mercenarios rusos.
Este aquelarre y hub de maldad no puede ser confundido con la defensa de la auto determinación de un pueblo sojuzgado.
NARCO ESTADO
Colapsado el sistema económico venezolano, dadas las limitaciones del socialismo, la cúpula dictatorial convirtió al sistema en un narco gobierno. Miles de muertos costó eso en Estados Unidos.
La exportación de veneno como política de Estado no puede ser protegida por el derecho internacional.
Se puso a las Fuerzas Armadas venezolanas a cargo de la logística del tráfico de droga. Por eso se llama Cartel de los soles.
En Venezuela los soles ocupan el lugar que en otros uniformes militares ocupan las estrellas. Soles es equivalente en Venezuela a oficiales militares.
Sin Maduro y sin Chavismo Venezuela tiene ahora si chance finalmente de auto determinarse.
LOS URUGUAYOS FINANCIADOS
Lo del gobierno uruguayo como era previsible fue lamentable.
El Presidente Orsi y el Canciller Lubetkin empezaron revirtiendo hace meses el reconocimiento uruguayo de Edmundo Gonzalez Urrutia, verdadero ganador de las elecciones.
Es decir, Uruguay se inclinó por creer en el resultado del fraude de Maduro que nunca presentó las boletas electorales. Uruguay se puso del lado de la estafa electoral. Impresentable.
Orsi y Lubetkin luego le han negado la firma a todas las demandas de los otros gobiernos de América Latina por el derecho y la libertad en Venezuela.
Orsi personalmente discrepó con que se le otorgara el Premio Nobel a María Corina y afirmó que el premio debiera haberse declarado “desierto”. Nuestro Presidente no tiene idea, tal vez, del valor del silencio.
El chavismo ha financiado al Frente Amplío muchos años. Eso explica el fervor chavista del Frente. Financiación sostenida, apoyo frentista sostenido al Chavismo.
Tanto el jefe de la inteligencia de Chávez, Hugo “Pollo” Carvajal, como quien traía el dinero al Uruguay, Guido Antonini Wilson, hoy son “colaboradores” del gobierno norteamericano.
Es claro que los detalles de la financiación venezolana va a ser entonces conocida públicamente.
Eso también es “intervencionismo” de una nación sobre otra.
El Frente Amplio está haciendo lo de siempre, apoyando previsiblemente cuanta dictadura haya existido o exista. Venezuela es hoy el favor que hay que devolver.
Apoyaron los crímenes soviéticos y los del socialismo real. Apoyaron así al fenómeno más homicida en la historia de la especie. Más de 100 millones de asesinados.
Apoyaron luego a Cuba de la que sostienen que es una democracia “diferente”.
Apoyaron en febrero de 1973 el propio golpe militar uruguayo.
Ahora hacen lo que siempre hicieron. Lo curioso que con tanto error se sientan moralmente superiores e infalibles en lugar de avergonzados.
Esperando en estas horas que Orsi venga de sus vacaciones en la trinchera socialista de Miami para luchar inclaudicable y pertinaz contra el satánico imperialismo.
OJO CON TRUMP
A nosotros no nos cae bien Trump. No le vemos después de varios episodios la lealtad republicana estricta que ha sido requisito toda nuestra vida. Es una cabeza no republicana que por veces gusta de caminar en el pretil de la ilegalidad.
Estados Unidos es, sin embargo, la única República del orbe que lleva 250 eligiendo gobierno cada 4 años. La más antigua República sin suspensiones del planeta. Tal vez merezca alguien mejor.
Nos criamos debatiendo con una izquierda más seria. Esto de Maduro o de Ortega o de Cuba después de 60 años es un perfecto mamarracho.
Nos molesta mucho que el maldito populismo termine dándole la razón a Trump. Los manes autoritarios de la izquierda populista latinoamericana pueden llegar a determinar incluso que cualquiera pueda tener razón.
No podemos terminar esta reflexión sin mostrar nuestra desconfianza respecto a que Trump respete la decisión del pueblo venezolano de julio de 2024. No ha sido claro.
En su primer conferencia de prensa después de la operación militar Trump descalificó a María Corina. Creemos, sin embargo, que ello habla mejor todavía de María Corina.
El estar vetada a la vez por Maduro y por Trump honra mucho a esta mujer que ganó las elecciones.
Perjudicar a María Corina puede generar más solidaridad continental con ella que la que concitó Maduro.
Trump ignoró el pronunciamiento del pueblo venezolano en julio del 2024. Ignoró allí también la soberanía venezolana.
Y lo hizo relanzado, según sus propios dichos, la Doctrina Monroe mediante la cual Latinoamérica es un área de influencia de EE.UU.
Como Ucrania podía estar en área de influencia rusa o Taiwán en zona de influencia China.
Un nuevo esquema mundial presente tal vez en las conversaciones Putin-Trump. No multilateral sino multidominado.
Gran error. Una cosa es aprehender a un delincuente, que se ha encaramado en el poder de una nación, por sus delitos contra la libertad y la civilización.
Otra cosa muy diferente es sacar a un gobernante porque es un derecho del dominio estadounidense.
Por decencia mínima, por valores democráticos, por derechos humanos, por repudiar el narco tráfico estamos contra Maduro.
No porque estemos bajo el ámbito de la influencia de nadie sino por valores universales.
A nosotros, por ejemplo, eso de que un país gobierne a otro nos rechina. Una semana de transición, tal vez, vaya y pase.
Y que Trump recuerde que la libertad no es un negocio petrolero. Una cosa es territorio liberado y otra cosa harto diferente es territorio explotado.
