El Frente Amplio nació para cambiar.
El 5 de febrero de 1971 nacía el Frente Amplio para cambiar la historia y la vida de las y los uruguayos. Esta maravillosa herramienta unitaria se presentó como la síntesis de la madurez política que desarrollaban en ese momento el Partido Comunista, el Partido Socialista, independientes, personalidades y grupos provenientes de los partidos tradicionales, demócratas cristianos y valientes uruguayas y uruguayos que reconocieron en la unidad del campo popular la posibilidad no solo de dar la batalla electoral, sino de construir una herramienta política democrática, antiimperialista, antioligárquica y con base social en las y los trabajadores.
Desde aquella fecha hasta nuestros días, el Frente Amplio enfrentó la dictadura y sufrió doce largos años de clandestinidad, cárcel, exilio, tortura y muerte. Aunque la dictadura cívico-militar intentó callar a las y los frenteamplistas, no pudo. La resistencia, la organización y la convicción política mantuvieron viva a la fuerza que el pueblo había elegido para transformar el país.
Con el retorno de la democracia, el Frente Amplio se fortaleció, creció y se consolidó como una opción concreta de cambio. Las alianzas forjadas posteriormente a través del Encuentro Progresista y, a inicios del siglo XXI, con la Nueva Mayoría, nos permitieron gobernar el país entre 2005 y 2020. Los cambios alcanzados fueron notorios: mejoró la calidad de vida de la población, se atendió a quienes más lo necesitaban y se avanzó hacia un Uruguay más integrado, con derechos y oportunidades para las grandes mayorías.
Errores que también debemos reconocer nos llevaron a perder el gobierno frente a las derechas nacionales que se unieron, provocando un retroceso en conquistas fundamentales. Sin embargo, lejos de resignarnos, el pueblo volvió a confiar. En 2024 logramos retornar al gobierno nacional, asumiendo una responsabilidad aún mayor: reconstruir lo que la derecha desmanteló y retomar el camino de las transformaciones profundas.
Ese desafío no se resuelve solamente desde lo institucional. Requiere fortalecer la organización popular, revitalizar los comités, ampliar los espacios de participación y enriquecer el debate colectivo. Gobernar con el pueblo implica escuchar, organizar y movilizar, porque los cambios reales se sostienen con militancia consciente y con poder popular.
Por eso, en este nuevo aniversario, reafirmamos que el Frente Amplio no nació para administrar lo existente, sino para transformarlo. La historia vuelve a convocarnos a estar a la altura, en los barrios, en los lugares de trabajo, en los sindicatos y en cada espacio de lucha. Con unidad del campo popular, con memoria de resistencia y con compromiso militante, vamos a reconstruir lo perdido y a conquistar un Uruguay más justo, solidario y soberano.
Para eso nos necesitamos todas y todos. Con organización, con unidad y con lucha.
¡Arriba las y los frenteamplistas! ¡Arriba las y los trabajadores!
¡Viva el Frente Amplio!
Prof. Regino López
